lunes, 30 de noviembre de 2009

Ciudad universitaria: ¿tierra de nadie?

Ciudad universitaria: ¿tierra de nadie?

La anarquía que reina en el campus central es proverbial.

Cuando la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) tenía un rector magnífico visionario, como lo fuera el doctor Carlos Martínez Durán, se comenzó con la planificación del campus universitario para albergar 40 mil estudiantes, cuando la ciudad de Guatemala tenía unos 400 mil habitantes. En 2009 la ciudad universitaria alberga fácilmente el doble de población estudiantil para la que fuera diseñada y nuestra ciudad capital y su área metropolitana ya rebasan los 3 millones de habitantes. La administración actual no ha emprendido ninguna obra de magnitud que nos permita tener en el mediano plazo otro Centro Universitario Metropolitano (CUM), que desconcentre las mega facultades de Económicas, Derecho e Ingeniería. En pocas palabras, la planificación universitaria ha tenido un desempeño mediocre y la ejecución de lo planeado brilla por su ausencia.

Si lo anterior ya es problemático, la anarquía que reina en el campus central es proverbial. La semana pasada una persona disparó al aire en las inmediaciones de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia en el campus central. Una estudiante de esa facultad fue herida como consecuencia de ello en una mano, lo que ameritó su hospitalización y una intervención quirúrgica. El claustro y muchos estudiantes de esa unidad académica se encuentran, justificadamente, indignados ante lo sucedido y exigen de las autoridades universitarias que hagan cumplir con las normativas existentes en torno a la prohibición de uso de armas en los distintos campus universitarios. Se demanda que la persona que disparó sea procesada judicialmente.

Desafortunadamente, no se cumplen algunas de las leyes y las normativas específicas dictadas por el Consejo Superior Universitario, cuya obligación recae en las actuales autoridades universitarias. Dichas normativas prohíben la venta y consumo de licores, cerveza y de otras drogas en la ciudad universitaria. Ha habido otros incidentes similares, con armas de fuego en otras unidades académicas recientemente y es claro que la policía universitaria resulta insuficiente para atender, desde congestionamientos pasando por conatos y broncas entre estudiantes hasta la inseguridad provocada por ladronzuelos y robacarros. Tampoco la administración actual ha podido evitar que el campus central se convierta, en sus banquetas y jardines, en un gran mercado “cantonal”. En otros casos más graves, la propia administración central ha privatizado salones de clase, para pseudoestudiantes –empresarios monopolistas– para instalar cafés internet que comercian con mercados cautivos. No importa la necesidad de las unidades académicas por tener más salones de clase o salones de bibliotecas. Importa atender al clientelismo político. Hasta el día de hoy no existe la voluntad política del rector Gálvez Barrios y su séquito burocrático para ir resolviendo dichos problemas.

Lo evidente es que la administración actual no consigue regular ninguna de las anteriores actividades con acierto. Se necesita que las autoridades universitarias ejerzan el poder para lo cual fueron electas.

fuente: http://www.elperiodico.com.gt/es/20090401/opinion/96780/

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